Los ahorros de toda una vida de trabajo. La indemnización de una tragedia. La inversión para lograr una jubilación más holgada. El regalo de casamiento de un hijo, todo eso se transformó en un edificio de departamentos a medio terminar llamado “Geomani I”, sito en calle 12 entre 148 y 149.
La transacción se realizó en Inmobiliaria Constructora “Viviana Ruano” de calle 13 Nº 4949, allí muchos adquirentes compraron de contado, otros entregaron un anticipo y luego pagaron una determinada cantidad de cuotas para completar el pago, que en todos los casos fue en dólares.
El megaemprendimiento, incluía dos edificios más, “Geomani II” de calle 150 entre 11 y 12. “Geomani III” de calle 13 entre 150 y 151, que en la actualidad se reducen a sendos “pozos” de dudosa construcción.
El edificio “Geomani I” habría servido para “embaucar” a potenciales compradores del “II” y el “III”.
En definitiva el “I” tampoco se terminó y Juan Carlos uno de los adquirentes en “La mañana desde Berazategui” el programa de FM Del Este que conduce nuestro director Alberto Sabini sostuvo que “El inversor fiduciario Antonio Sacino nos convocó a los 25 inversores damnificados para decirnos que se había acabado el dinero, que no podía terminar los departamentos, porque tenía deudas con los albañiles y los proveedores de materiales, y que para saldarla y continuar la obra, teníamos que juntar un millón de dólares haciendo una ‘vaquita’ entre todos”. Al tiempo que agregó “Nosotros ya pagamos nuestros departamentos y no vamos a poner un peso más. Nos vamos a presentar a la justicia e iniciaremos acciones contra todos los responsables”.
Este proyecto contaría con los responsables de “Electromecánica Sacino SRL”, es decir José y Antonio Sacino como inversores. Con el constructor de Ranelagh, Miguel Giordano como responsable de la edificación y la martillera Viviana Ruano como participe necesaria.
No podemos obviar, “la amenaza” de la Dra. María Mari (abogada de Ruano) con oficina en Olavarria 305 de Quilmes, que llamó a nuestra radio, después que habló el adquirente Juan Carlos, para decirnos “Tengan cuidado con lo que dicen porque le podemos iniciar acciones legales”, en un claro intento de querer limitar nuestra libertad de expresión y presionarnos para “taparnos la boca”.
El cuadro de situación al cierre de la presente edición de Decisión es el siguiente: edificio “Geomani I” con un 60% construido al cual le faltarían todos los detalles de terminación, aberturas, ascensores, revestimientos, sólo estaba la cáscara. No había más dinero. Y allí la primera amenaza que habría realizado Sacino a los compradores "o ponen más dinero o pierden todo". Como explicación habría aducido" desprolijidades y falta de control" sin determinar responsabilidades.
Para atemperar los ánimos prometió "A partir de ahora todo va figurar en papeles, cualquiera de ustedes lo puede controlar"
Como solución los inversores apuntaron "Vamos a elaborar un presupuesto por lo que falta para terminar el edificio y les comunicaremos cuál sería el aporte a realizar".
En tal sentido la Dra. María Mari en dialogo con nuestro multimedio aventuró “un acuerdo extrajudicial entre 15 damnificados y el constructor Miguel Giordano que va a ser rubricado la semana entrante por la escribana Silvia Mudrak sugerida por el municipio (?), en donde las partes en conflicto aportaría 385.000 dólares cada una, para que se pueda concluir la obra”. Según la fuente, la propia Viviana Ruano le pidió que asesore a los compradores, utilizando el criterio “Mejor poner un poco más de dinero y no perder todo”.
Edificio “Geomani II” hay un pozo, los cimientos y algunas cocheras. El planteo a sus propietarios sería-"No se preocupen, en Geomani II da la ecuación y quizá no haya que poner nada"
Este pronostico se sostendría en la versión que" están la mitad de las unidades funcionales vendidas y la otra mitad por vender, por lo tanto vendiendo esas unidades a valor del mercado actual podrían construir todo el edificio".
Edificio “Geomani III” es un lote con escombros y yuyos en donde los inversores admitirían "Acá directamente ni sabemos por dónde comenzar".
Duro revés para la expansión del saturado mercado inmobiliario de edificios de torres, que no respeta ningún indicador urbanístico y excluye los “pulmones verdes” que la planificación de las ciudades modernas, en vías de desarrollo como Berazategui exige.